Isla Santiago bajo la lupa: deforestación, movimientos de suelo y negocios inmobiliarios

Desde Nuevo Ambiente advierten que continúan las intervenciones en un área protegida mientras sigue sin elaborarse el plan de manejo ambiental ordenado por la Justicia.
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Nuevas denuncias por deforestación, quemas y movimientos de suelo volvieron a poner bajo la lupa la situación ambiental de la Isla Santiago, en Ensenada. Desde la ONG Nuevo Ambiente advierten que las intervenciones se producen pese a la existencia de un fallo judicial que ordenó elaborar un plan de manejo ambiental para las islas Santiago y Paulino. Según la organización, el plazo establecido por la Justicia venció hace más de ocho meses sin que el municipio haya cumplido con esa obligación.

 
En diálogo con Desconfiados, el titular de Nuevo Ambiente, Marcelo Martínez, señaló que recibieron denuncias de isleños sobre la limpieza de un sector que forma parte del mapeo de bosque nativo contemplado por la legislación provincial. “En las últimas horas vamos viendo cómo siguen deforestando, destruyendo todo lo que es la flora y fauna o biodiversidad de la Santiago”, afirmó.

Martínez sostuvo que la situación genera especial preocupación porque, según indicó, el área intervenida se encuentra “a escasos metros del puesto de vigilancia de Prefectura Naval” y de una propiedad de “un familiar directo del intendente”. A partir de esa proximidad, planteó la existencia de posibles intereses económicos detrás de las intervenciones. “Aquí hay muchos intereses económicos, no les importa nada lo que está pasando”, cuestionó.

El ambientalista también apuntó contra la falta del plan de manejo, una herramienta que debería establecer qué actividades pueden realizarse en las islas, cómo se tratan los líquidos cloacales, qué protocolos existen frente a incendios y cuál es la capacidad de carga del territorio. “El plan de manejo tiene que ser confeccionado por profesionales interdisciplinarios”, explicó, y remarcó que allí deberían quedar regulados los distintos usos del área para preservar los sectores de mayor valor ambiental.

A la falta de planificación se suma, según la ONG, la realización de intervenciones que podrían afectar el ecosistema. Martínez mencionó, entre otros ejemplos, la colocación durante los últimos dos meses de “luces de alta potencia”. “Estos sectores no pueden tener iluminación de luz de alta potencia porque provocan un daño hacia las aves que habitan en el lugar y aparte que anidan en el lugar”, sostuvo. Según explicó, existen alternativas de menor impacto, como iluminación LED de baja potencia.

El reclamo de Nuevo Ambiente también alcanza al control de las construcciones. Martínez aseguró que el fallo judicial establece la prohibición de nuevas construcciones, movimientos de suelo y deforestaciones, y cuestionó que el municipio no estaría fiscalizando las modificaciones realizadas en distintos sectores de la isla. “Lo preocupante es que el municipio hace caso omiso a los fallos judiciales y no controla a la gente que está habitando nueva en la isla”, afirmó.

En ese contexto, el titular de Nuevo Ambiente vinculó el avance de las intervenciones con posibles intereses inmobiliarios y cuestionó la respuesta oficial. “Hay intereses inmobiliarios”, aseguró, al tiempo que señaló que muchas personas que ocupan determinados sectores no contarían con escrituras porque se trata de tierras fiscales. Sobre el cierre, sintetizó su diagnóstico en dos conceptos: “Una es la impunidad con que se maneja el municipio y la otra es que está poniendo amigos de su... del municipio”.

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