
El Pacífico ya cubrió su cuota de huracanes y El Niño todavía no afloja
Día a Día Multimedios
El Pacífico atraviesa una temporada de huracanes por encima de lo habitual y el responsable tiene nombre: El Niño. El fenómeno debilita los vientos del este que suelen cruzar el océano y, en tramos, les cambia el sentido. Con el agua más caliente y menos cizalladura, los ciclones encuentran mejores condiciones para formarse. En el Atlántico pasa lo contrario: ahí el mismo patrón frena las tormentas.
La temporada del Pacífico oriental corre del 15 de mayo al 30 de noviembre. Entre 1991 y 2020 el promedio fue de 15 tormentas con nombre. En 2026 esa marca ya quedó atrás antes de cerrar septiembre. El Pacífico oriental y el central acumulan cuatro tormentas más de lo normal para esta altura del año, con más de dos meses por delante. Tres huracanes alcanzaron categoría 5, el tope de la escala, y empataron el récord de 2002, otro año de El Niño. La temporada más activa que se recuerda en el este fue la de 1992, con 25 sistemas. En el Pacífico central, el techo sigue siendo 2015, con 14.
El huracán Polo osciló entre categoría 4 y 5 sobre la costa del Pacífico mexicano. En Hawái, Lala en agosto y Lowell a principios de septiembre dejaron más de 510 viviendas dañadas o destruidas y unos 168 millones de dólares en infraestructura pública. Solo Lala sumó 21,5 millones en 38 escuelas. Nolo volvió a amenazar el archipiélago a fines de septiembre, con riesgo de lluvias de decenas de centímetros, inundaciones y deslizamientos.
Pasar el promedio anual en septiembre no es lo habitual. Este episodio se encamina a ser quizá el El Niño más fuerte que se haya registrado. El pico llegaría en el invierno y el fenómeno seguiría activo hasta 2027. Para la Argentina, ese tramo suele traer más lluvias, temperaturas más bajas y riesgo de crecidas. La temporada de huracanes, mientras tanto, no terminó.


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