El sindicato que conduce Marcelo Rucci busca hacer valer su peso territorial para ocupar espacios. Con un MPN desdibujado, el espacio creó su propio partido y negocia con RolandoFigueroa
El poder del sindicato petrolero en Neuquén dejó hace tiempo de medirse solamente en paritarias o capacidad de movilización. El crecimiento de Vaca Muerta convirtió a la organización gremial en uno de los actores con mayor incidencia sobre la principal actividad económica de la provincia. Ese peso, como ocurrió durante décadas, busca una traducción política: ocupar espacios, sentarse a negociar y condicionar armados.
La construcción de Fuerza Neuquina y Federal es el paso más concreto en esa dirección. No se trata solo de sumar una estructura al mapa partidario. Es disponer de una herramienta propia para disputar lugares en una provincia donde la política estuvo atravesada por el Movimiento Popular Neuquino y por una identidad ligada a los intereses neuquinos.
El gremio siempre negoció poder. Lo hizo dentro del partido histórico. Ahora pretende hacerlo por fuera, con sello propio y en diálogo con el gobernador Rolando Figueroa. El escenario cambió de manera significativa desde el año 2023. La derrota del MPN frente a Figueroa cerró una etapa de predominio electoral del partido provincial y abrió una discusión sobre su futuro que todavía no se cerró. Mientras el gobernador consolidó una estructura propia por fuera del partido histórico, distintos sectores empezaron a reubicarse para no quedar fuera de la mesa.
En ese reacomodamiento, el sector petrolero tomó una definición de fondo. Después de años de pertenencia al MPN, la conducción de Marcelo Rucci abandonó esa estructura y avanzó en la creación de un partido de distrito. El movimiento consistió en dejar de pelear internamente el control de un sello ajeno para negociar con una herramienta propia. No es un cambio de oficio: es un cambio de posición. El gremio sigue haciendo lo que hizo en la historia neuquina.
Cambia el formato, no la lógica. Esa decisión también expresa el rol que el sindicato pretende ocupar. La organización representa a una parte importante de los trabajadores vinculados a Vaca Muerta y tiene una presencia territorial construida durante décadas. Esa red lo convirtió en interlocutor habitual frente a gobiernos, empresas y actores económicos.
El desafío actual es trasladar parte de esa capacidad al terreno electoral, sin perder el margen de negociación que le da el peso gremial. Para eso, Fuerza Neuquina y Federal necesita una estructura que exceda al universo estrictamente sindical y sume dirigentes, militantes y referentes territoriales con distintos recorridos. Un sindicato tiene representación definida y una organización consolidada. Un partido debe buscar adhesiones en un universo más amplio.
El objetivo es que el espacio alcance a trabajadores de otras actividades y a sectores que no tienen una relación directa con la industria hidrocarburífera.
El armado aparece en una etapa de fragmentación del mapa político neuquino. La pérdida de centralidad del MPN abrió lugar a nuevas construcciones, pero también multiplicó la competencia entre quienes pretenden representar la identidad provincial. Fuerza Neuquina y Federal intenta ocupar un lugar propio apoyándose en una estructura que ya tiene capacidad territorial. No parte de cero: parte de un gremio que ya sabe negociar.
La relación con el Gobierno provincial agrega otro elemento. El sector de Marcelo Rucci mantiene coincidencias con Rolando Figueroa y hay acompañamiento político en esta etapa. Al mismo tiempo, la construcción partidaria busca conservar autonomía y no quedar absorbida por el oficialismo.
Ese equilibrio será central de cara a 2027. El gobierno ya tiene estructura propia. El MPN intenta recomponerse. En ese tablero, el espacio petrolero puede acordar, pedir lugares o sostener candidaturas, según cómo cierre la negociación. Antes deberá consolidarse. La estrategia apunta a fortalecer la presencia territorial y formar dirigentes antes de definir el alcance electoral.
La construcción no parece pensada sólo alrededor de una elección, sino como un proceso para instalar al espacio como actor permanente. El sindicalismo petrolero tuvo siempre dirigentes con peso institucional y capacidad de negociación. Esa es la clave: el gremio no improvisó la política. La practicó dentro del Movimiento Popular Neuquino. Ahora la práctica con partido propio, negociando con Figueroa.
El peso gremial no se traduce sólo en votos. Se traduce, sobre todo, en la capacidad de ocupar el poder.
Las bases del proyecto La independencia para negociar y el juego en los municipios
El armado del partido también empieza a mostrar figuras con recorrido político y fuerte anclaje territorial. Entre ellas aparecen Rucci y Cabeza, ambas diputadas provinciales por el MPN, pero con origen en la estructura del sindicato petrolero. Por ahora, desde el espacio evitan hablar de candidaturas y ponen el foco en ampliar la construcción territorial y formar nuevos cuadros.
En ese esquema, Rincón de los Sauces aparece como uno de los principales bastiones. Norma Sepúlveda, sucesora de Rucci en la intendencia, encabeza un armado local que suma al presidente del Concejo Deliberante: Daniel Aravena Consultado por La Tecla Patagonia, Aravena aseguró que el espacio continúa “la línea de Rucci”. Dijo que “No importan los nombres o posiciones, lo importante es trabajar en el proyecto y en equipo”. Aravena remarcó además que la construcción busca incorporar nuevas generaciones.
“Hay que poner a la juventud como presente, no como futuro”, señaló. El concejal reconoció que dentro del espacio conviven también el MPN y de cara al próximo año, sostuvo que será necesario “consensuar y charlar” para definir los próximos pasos con el objetivo de “reconstruir y construir políticamente” un proyecto.
Marcelo Rucci - Dirigente de Fuerza neuquén “El MPN ya tiene su final, ya tiene hecha su carta de defunción“
Consultado por La Tecla Patagonia, Marcelo Rucci marcó distancia con la idea de que Fuerza Neuquina y Federal haya nacido para recuperar las banderas del MPN. Para el dirigente, el objetivo es el construir una herramienta política donde los trabajadores tengan un rol central en las decisiones de la provincia.
En ese sentido, Rucci fue duro al analizar el presente del partido provincial. Consideró que la dirigencia llevó al MPN a la situación actual y sostuvo que “ya tiene el final, ya tiene su acta de defunción”. Para el petrolero, intentar sostener una estructura que considera agotada “no le hace bien a la historia o a lo que fue la historia del MPN”.
Frente a ese escenario, explicó que el nuevo espacio busca darle a la gente “un lugar donde poder opinar, donde pueda participar, tener voz y donde poder pelear por cargos”. La discusión, según planteó, tiene una relación directa con el mundo laboral: “Hoy se decide en la política el futuro de los trabajadores. No puede ser que los trabajadores no estén presentes, que no sean parte de decidir su futuro”.
Rucci también se refirió al vínculo con Rolando Figueroa. Aunque reconoció coincidencias con el gobernador, remarcó que Fuerza Neuquina y Federal pretende mantener una identidad propia y avanzar sin depender de otros espacios. “Nosotros creemos que somos un partido totalmente independiente”, afirmó.
La estrategia, por ahora, es avanzar por etapas. El dirigente sostuvo que primero deberán medir cómo funciona el espacio electoralmente y consolidar su presencia territorial antes de pensar en objetivos mayores. “No vamos a quemar las etapas”, dijo con cautela, al tiempo que remarcó que el crecimiento del partido implica una responsabilidad particular por el peso que tiene la actividad petrolera en Neuquén.
Un proyecto que busca expandirse La búsqueda de tener personería en la provincia vecina de Rio Negro
El otro frente que preocupa al armado de Rucci está en Río Negro. Consultado por La Tecla Patagonia, el dirigente cuestionó la demora de la Justicia Electoral provincial para resolver la habilitación de Fuerza Rionegrina y Federal, el sello con el que el espacio pretende competir en las próximas elecciones.
Rucci aseguró que el trámite se encuentra en condiciones de avanzar y comparó la situación con la de otras fuerzas que ya fueron habilitadas. A su entender, la falta de una definición impide comenzar a ordenar el despliegue territorial y genera incertidumbre entre quienes ya trabajan para el armado.
El dirigente del sidicato y , a su vez, referente de Fuerza Rio Negro y Federal fue especialmente crítico con el silencio del juzgado que debe resolver y sostuvo que la indefinición abre lugar a especulaciones que “no le hacen bien a la democracia”. Por eso, reclama que la Justicia Electoral tome una decisión, sea favorable o no, pero que permita despejar el escenario.
Según explicó Rucci, el espacio ya cuenta con trabajadores y referentes en distintos puntos de Río Negro, pero necesita la habilitación formal para avanzar con la construcción política. El objetivo, una vez resuelto el trámite, es comenzar a definir candidaturas y territorios donde competir, incluyendo postulaciones para la Legislatura. Un proyecto que se ve congelado, pero con esperanza de que se haga.
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