El interior no despega como prometía el nuevo modelo económico y pierde más empleo que el AMBA

Según los datos de un informe del Centro de Estudios de Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín, la caída laboral fue generalizada y el interior no muestra el crecimiento esperado por el gobierno nacional. Las únicas excepciones aparecen en sectores como energía, minería y agroindustria.
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Un informe del Centro de Estudios de Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín revela que la pérdida de empleo privado registrado entre 2023 y 2025 fue generalizada en Argentina. De los 498 departamentos analizados, 318 registraron una caída en la cantidad de puestos de trabajo, lo que cuestiona la idea de que las oportunidades laborales se estén trasladando desde los grandes centros urbanos hacia el interior.

El relevamiento muestra que, aunque el Área Metropolitana de Buenos Aires concentró una parte importante de los empleos destruidos por su peso poblacional y productivo, la caída proporcional fue más fuerte fuera del AMBA. Las pequeñas ciudades, los departamentos rurales y las zonas intermedias fueron las más afectadas, con retrocesos superiores a los registrados en los grandes aglomerados urbanos.

Según el estudio, las pequeñas ciudades y departamentos rurales sufrieron una baja del 3,9% del empleo formal privado entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025, mientras que las áreas suburbanas e intermedias retrocedieron un 3,2%. En cambio, los grandes centros urbanos tuvieron una reducción menor, cercana al 1,8%.

Por regiones, el mayor deterioro se registró en el NEA, con una caída del 7,1% del empleo registrado privado, seguido por el NOA con un descenso del 3,4% y Cuyo con una baja del 2,2%. La Patagonia y el AMBA tuvieron retrocesos cercanos al 2%, mientras que la Región Centro fue la zona con menor impacto, aunque también perdió puestos de trabajo.

El interior no despega como prometía el nuevo modelo económico y pierde más empleo que el AMBA

El informe también advierte que las pocas zonas donde se generó empleo estuvieron vinculadas a actividades puntuales como Vaca Muerta, la minería, el agro y algunas economías regionales. Sin embargo, los puestos creados en esos sectores no alcanzaron a compensar la destrucción laboral generalizada: 176 departamentos generaron unos 38 mil empleos, mientras que 318 perdieron alrededor de 183 mil.

La discusión se cruza además con la expectativa oficial de que el nuevo ciclo exportador impulse el desarrollo del interior. En los últimos meses, funcionarios del Gobierno defendieron la idea de que las inversiones en energía y minería podrían generar una migración laboral hacia provincias como Neuquén, Catamarca y San Juan. Sin embargo, desde el sector productivo advierten que esos proyectos no siempre incorporan proveedores locales, reduciendo el impacto sobre el empleo regional.

En paralelo, la pérdida de competitividad afecta incluso a sectores que deberían beneficiarse del aumento de las exportaciones. La industria y la construcción alertan por la falta de integración local en grandes proyectos y por un escenario donde la apertura comercial, la caída de la demanda y los mayores costos en dólares dificultan la generación de nuevos puestos de trabajo.

Los datos del CETyD concluyen que no hay señales de una desconcentración laboral virtuosa ni de un traslado masivo de oportunidades hacia el interior. La caída del empleo fue amplia y heterogénea, con algunos polos dinámicos que crecieron, pero sin capacidad suficiente para revertir una tendencia general de pérdida de puestos formales.212348_3

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